La inteligencia artificial ya está dentro de nuestros hogares, escuelas, iglesias y conversaciones cotidianas. Niños y adolescentes la utilizan para buscar información, resolver tareas, crear imágenes, escribir textos y encontrar respuestas a preguntas que, muchas veces, no se atreven a hacerles a los adultos.
La pregunta ya no es si las nuevas generaciones usarán inteligencia artificial. La pregunta es: ¿quién les enseñará a utilizarla con sabiduría?

En el video Hablé con ChatGPT y esto fue lo que dijo de tu familia, Sixto Porras invita a los padres a mirar con atención el impacto que la tecnología está teniendo en la vida familiar. Su reflexión también representa un llamado urgente para quienes discipulamos niños y adolescentes.
La tecnología puede ser una herramienta valiosa. Puede ayudar a investigar, organizar ideas, aprender un idioma o comprender un tema difícil. Pero también puede entregar información incorrecta, reforzar pensamientos dañinos, reemplazar el esfuerzo personal y convertirse en una voz de consulta permanente para los jóvenes.
Y allí aparece uno de los mayores desafíos: un adolescente puede comenzar a acudir a una máquina para hablar de sus dudas, emociones, identidad, relaciones o decisiones personales, antes de acercarse a sus padres o líderes.


