Relacionarnos bien con otros también forma parte de nuestra madurez espiritual. La serie “¿Cómo relacionarnos con los demás?”, basada en diferentes momentos de la vida del apóstol Pablo, reúne seis estudios bíblicos pensados para ayudar a adolescentes y jóvenes a enfrentar situaciones muy reales de sus relaciones: conflictos, diferencias, celos y envidias, necesidad de apoyo, generosidad, gratitud y reconciliación.
A lo largo de las seis lecciones, los jóvenes observan cómo los principios de la Palabra pueden transformar la manera en que se relacionan con los demás. Con Pablo y Bernabé, aprenden a enfrentar los desacuerdos tomando en cuenta el punto de vista del otro y reconociendo que las personas y las circunstancias pueden cambiar. Con Pablo y los gentiles, reflexionan sobre las diferencias y el trato igualitario, entendiendo que nuestras diferencias culturales, familiares, sociales o personales nunca deberían convertirse en motivo de discriminación.
La experiencia de Pablo con los judíos permite hablar de los celos, la envidia, el resentimiento y el perdón; Pablo y Timoteo muestran la importancia de sostenernos, animarnos y exhortarnos mutuamente; Pablo y Epafrodito enseñan acerca de la generosidad y la gratitud; y la relación entre Pablo, Filemón y Onésimo lleva a los jóvenes a descubrir que la reconciliación requiere compasión, perdón, restauración e incluso la disposición de interceder por otros.

¿Cómo pueden usarlo los líderes?
Este recurso puede convertirse en mucho más que una serie de seis reuniones. Puede ser una oportunidad para trabajar intencionalmente la salud de las relaciones dentro del grupo de jóvenes.
Antes de cada encuentro, identifica cuál es el tema central de la lección y piensa en la realidad de tu grupo. ¿Hay conflictos que no se han resuelto? ¿Existen pequeños grupos cerrados o jóvenes que se sienten excluidos? ¿Hay comparaciones, celos o rivalidades? ¿Tus jóvenes saben animarse unos a otros? ¿Les cuesta pedir perdón o reconciliarse?
Las actividades del material permiten iniciar conversaciones que quizá no surgirían espontáneamente. El objetivo no es solamente completar una dinámica, sino llevar a los jóvenes desde una experiencia concreta hasta la reflexión bíblica y una decisión personal. Por ejemplo, la lección sobre Pablo y Timoteo utiliza actividades de colaboración para mostrar que atravesamos mejor las dificultades cuando otros nos sostienen, antes de llevar esa experiencia al texto bíblico.
Como líder, presta atención también a lo que sucede durante las actividades. Muchas veces una respuesta, una reacción o incluso quién queda apartado puede revelar más sobre el grupo que la actividad misma.
Puedes utilizar estas seis lecciones para:
- Abrir conversaciones sobre conflictos reales sin señalar directamente a alguien.
- Enseñar a los jóvenes a mirar sus relaciones desde los principios de la Palabra.
- Detectar situaciones de exclusión, resentimiento, rivalidad o falta de perdón.
- Promover una cultura donde los jóvenes se apoyen, sirvan, agradezcan y restauren relaciones.
- Terminar cada encuentro con un compromiso concreto que puedan poner en práctica durante la semana.
La meta no es formar jóvenes que simplemente sepan qué dice la Biblia acerca de las relaciones, sino acompañarlos para que aprendan a vivir de una manera que honre a Cristo en la forma en que tratan a los demás.
Porque una comunidad juvenil saludable no se construye solamente con buenas reuniones. Se construye cuando el Evangelio comienza a transformar también la manera en que nos relacionamos.


