Este es un excelente artículo acerca de una de las ideas que los jóvenes piensan actualmente y es el sexo sin matrimonio. Alex Chang nos explica acerca del tema y nos ayuda a tener una contextualización del mismo para ser más pertinenetes a la hora de conversar acerca de las relaciones con los chicos. Lee Sexo sin matrimonio:
Los jóvenes piensan que pueden tener relaciones sexuales sin involucrarse emocionalmente y también sin necesidad de un compromiso a largo plazo al cual llamamos matrimonio. Les parece absurda y hasta retrógrada la idea que para tener relaciones sexuales hay que casarse.
Es una reacción al discurso reduccionista que ha imperado en las iglesias cristianas respecto al matrimonio. El matrimonio es presentado como una licencia para tener sexo sin culpa, cuando enseñan que el sexo fuera del matrimonio es pecado, pero no el sexo dentro del matrimonio. No toda relación sexual dentro del matrimonio es sana y correcta. Supongamos que un hombre llega a casa borracho y obliga a su esposa a mantener relaciones sexuales con él. Nos encontramos frente a una violación y es censurable por más que ocurra dentro del matrimonio.
Si un joven soltero le confiesa a su pastor que se encuentra a punto de tener relaciones sexuales con su novia y que cada vez le cuesta más controlarse, el clásico consejo es que mejor se case para que no peque. Nuevamente el matrimonio aparece como una licencia para tener sexo sin culpa. Nadie debe casarse por no tener dominio propio sobre su sexualidad. Si no aprende a decir no a la masturbación, a la pornografía o a la fornicación, le va a costar mucho en el futuro decir no a una mujer que le atrae y que no es su esposa.
No me casé para tener relaciones sexuales con mi esposa. Me case porque quería compartir toda mi vida con ella: mis sueños, mis luchas, mis éxitos y mis fracasos. En este contexto, una de las cosas que compartimos son nuestros cuerpos, pero esto adquiere valor y sentido en la medida que compartimos todas las cosas.
Por eso el apóstol Pablo ubica la sexualidad en el contexto del matrimonio. El matrimonio es la expresión visible y pública de un hombre y una mujer que han decidido compartir la totalidad de sus vidas hasta que la muerte los separe. En 1 Corintios 7 se habla de las casadas, los maridos y del compromiso matrimonial. Por lo tanto, la sexualidad no sólo debe ser vivida en el contexto del amor sino también en el contexto del matrimonio.
Otro criterio equivocado de los jóvenes es pensar que son las iglesias cristianas las que están detrás de la presión para que los jóvenes se casen. Supongamos que todos los pastores evangélicos y sacerdotes católicos fueran asesinados, que todos los templos, parroquias y Biblias fueran quemadas. Y así todo rastro de religión fuera eliminado de la faz de la tierra. Aun así existiría una fuerte presión para que las personas contraigan matrimonio. En pocas palabras no son las religiones las únicas interesadas en preservar y defender la institución del matrimonio. Existe otra organización social tan interesada o más interesada que la iglesia en que las personas se casen: el Estado de los países modernos. Realmente a mí no me casó la iglesia; a mí me casó el Estado. Las iglesias evangélicas en el Perú no tienen la potestad de casar. Lo que ocurre en el templo no es un matrimonio sino la bendición de Dios sobre el matrimonio ya efectuado por los órganos civiles. El matrimonio en el mundo moderno es más una institución civil que religiosa.
¿Y por qué al Estado laico le interesa regular la vida sexual de una pareja?; ¿por qué no nos deja tener sexo a la hora que queremos, cuando queremos y con quien queremos? ¿Qué pasa si una pareja decide ejercer su sexualidad y tiene un hijo, pero no quiere hacerse responsable de este hijo? ¿quién asumiría la responsabilidad? El Estado. Le va a costar dinero sostenerlo en un orfanato. ¿Qué pasa si el niño crece en un hogar destruido, sin modelo de padre, sin modelo de madre, sin amor y sin afecto? El Estado sabe que ese hijo puede convertirse en un potencial delincuente y le va a costar dinero pagar a la policía para apresarlo y luego retenerlo en una cárcel. A través del matrimonio, el Estado obliga a una pareja a asumir las responsabilidades reproductivas del ejercicio de su sexualidad.
¿Por qué el matrimonio es el ámbito natural para el ejercicio de la sexualidad? Hay muchas razones. Una de ellas es que la sexualidad da sus mejores frutos siempre al final; nunca al principio. La sexualidad no fue hecha para un día ni para un mes ni para un año; sino para crecer y madurar en un proyecto a largo plazo en el tiempo.
¿Cuántas parejas con varios años de casados experimentan niveles más altos de placer sexual que la primera vez durante su luna de miel?. Esto es así porque la sexualidad nos da lo mejor siempre al final, nunca al principio. En la medida en que la confianza y la entrega mutua crece y madura, los niveles de placer se incrementan. En la medida que vamos conociendo nuestro cuerpo y el de nuestra esposa podemos alcanzar sensaciones placenteras más profundas y prolongadas.
Al crear Dios el matrimonio lo hace con la intención de bendecirnos. El matrimonio es el espacio por excelencia donde la sexualidad puede crecer y madurar.
Fuente – Líder Juvenil
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