
Te invitamos a leer y reflexionar en este devocional que nos comparte Especialidades Juveniles Chile, acerca de nuestro tiempo y como vivir cada día con propósito.
Si tomamos algunos minutos para meditar cuántas veces solemos repetir la frase “estoy tan ocupado”, nos sorprendería el resultado.
No digo que sea mentira, aunque perfectamente el “estoy tan ocupado” puede ser la excusa perfecta como para sacarle la vuelta a trabajos, responsabilidades o a personas que simplemente no tenemos ganas de hacer o ver.
Seamos benevolentes con nosotros mismos, es cierto que nuestros trabajos, fuera o dentro del hogar, los estudios, enfermedades, problemas que nunca faltan o las diferentes etapas de nuestra vida, ocupan gran o la mayor cantidad de nuestro tiempo, manteniéndonos muy ocupados.
Tengamos cuidado, no vaya a ser que caigamos en la trampa de pensar que como “buenos cristianos” debemos permanecer haciendo muchas cosas, llenos de actividades… “dando mucho fruto”… ¡No nos confundamos!
Primero que nada tomemos en consideración que, por lo general, somos libres para elegir aquello que nos va a mantener ocupados y eso que nos mantiene ocupados refleja nuestros valores y nuestras prioridades.
Llevar mucho fruto no se refiere a estar repleto de actividades y pasar la vida “muy ocupado”.
¿Estás tan ocupado que hace tiempo no conversas o no has ido a ver a tus padres?, ¿Dejaste de salir con tus amigos?, ¿No sales de paseo con tus hijos?, ¿Ni siquiera llamas por teléfono a un enfermo?….
Estar llenos de cosas, sin tiempo para lo más importante, puede ser resultado de una mala planificación, de dejar las cosas para el último momento e inclusive hasta de soberbia, porque no somos capaces de delegar, creyendo que sólo nosotros hacemos bien las cosas. Y cuidado con creer que por pasar horas de horas dentro de la iglesia nos hace personas muy espirituales. Si el hacerlo, no nos deja tiempo de calidad para entregar ni siquiera a tus cercanos, está mal.
La Palabra de Dios nos describe como la “obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás”. Ef.2:10
Aunque nos cueste creerlo, ¡somos la guinda del pastel de Dios!, creados para hacer cosas buenas, provechosas, que trascienden, que marcan vidas, que dejan huella… Y nada de esto podremos hacer si nuestra principal preocupación y ocupación no es Dios. Él nos muestra que es lo que debemos hacer y lo que debemos desechar porque no aprovecha para nada, solo nos agota, nos mantiene alejados de Él y de las personas que nos necesitan.
¿Cómo hacer entonces? “Trabajemos de buena gana en todo lo que hacemos, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recordemos que el Señor nos recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo” Col. 3:23-24
Dios nos ayude a tener claras Sus prioridades y propósitos para nuestra vida, a ordenar nuestros tiempos y sacar de nuestras apretadas agendas lo que nos hace perder lo más valioso e importante.
Fuente – Especialidades Juveniles Chile
- El dilema de las redes sociales. - noviembre 10, 2022
- ¿Aprender un idioma en una hora? - enero 7, 2017
- Graba tus momentos felices - enero 7, 2017


