A menos edad, más timidez. Muchos adolescentes tienen dificultades interactuar con los demás, ya sea por falta de asertividad, de autoestima o de confianza.
Por este motivo, introducir actividades que ayuden a tomar un contacto con los demás y aprender mientras se hacen puede resultar ser una herramienta muy útil para profesores y otros profesionales relacionados.
En este artículo veremos unas cuantas dinámicas de grupo para jóvenes y adolescentes, clasificadas según la situación y explicadas en profundidad.

Dinámicas de presentación
Estas dinámicas son especialmente recomendables para grupos de nueva formación.
1. Gente a gente
Se forman dos círculos con el mismo número de personas. El círculo interior mira hacia afuera y el exterior hacia adentro.
Es muy importante que en ambos círculos haya la misma cantidad de personas, dado que se formarán parejas. Las personas que estén cara a cara se deberán presentar, de acuerdo a lo que haya propuesto el dinamizador de la actividad.
Cuando el dinamizador diga “gente a gente”, uno de los dos círculos deberá desplazarse un lugar hacia la derecha. Así, se cambian las parejas y se presentan de nuevo acorde a las reglas prestablecidas.
El principal objetivo de esta dinámica, ideal para cuando se va a empezar la reunion, es la de que todos se conozcan, se sepan los nombres y sepan alguna afición de sus compañeros.
Una recomendación es que, en caso de que los participantes sean impares, el propio facilitador de la dinámica se incorpore como un participante más.
2. Nos vamos de fiesta
Esta dinámica, además de facilitar que los miembros se conozcan, permite poner a prueba la memoria.
Se forma un círculo y empieza uno de los miembros diciendo en voz alta su nombre y lo que se llevaría a una fiesta imaginaria. A continuación, el compañero de al lado se presenta y dice qué se llevaría él a la fiesta, además de repetir el nombre y lo que ha dicho el anterior a él.

Dinámicas de cooperación
Estas dinámicas para jóvenes están enfocadas a fomentar la cooperación.
1. Búsqueda del tesoro
El dinamizador ha escondido un tesoro en algún lugar. Se forman equipos y estos deben tratar de averiguar dónde se encuentra el botín.
Para hacerlo más interesante, se recomienda plantear esta dinámica en forma de gincana, poniendo notas o pistas para activar la curiosidad y también dar datos para que los grupos vayan reflexionando sobre dónde está lo que buscan.
El objetivo es que mediante el trabajo en equipo logren encontrar aquello que el dinamizador ha escondido.
2. Cosas en común
Se forman grupos con unos 5 o 6 miembros cada uno. Estos grupos deberán elaborar una lista de unas 10 cosas que compartan sus miembros. Para evitar ir a lo fácil, queda terminantemente prohibido mencionar partes del cuerpo, ropa o trabajo.
Cuando todos tengan sus listas hechas, deberán dictarlas en voz alta al dinamizador, quien las apuntará en la pizarra. Así, se podrá ver con más claridad qué cosas tiene en común todo el grupo, y a partir de aquí abordar futuras actividades encaminadas a los intereses compartidos.


