
Este es un devocional que nos comparte Especialidades Juveniles Chile, acerca de las palabras que salen de nuestra boca. Esperamos que te sea de gran ayuda.
Un curioso estudio realizado a más de 3.000 personas entre 24 y 96 años por la Universidad de Míchigan, E.U., reveló que conversar por teléfono durante 10 minutos todos los días con amigos y/o parientes, ¡ejercita y amplía la memoria! Al parecer habemos muchos que estaríamos apoyando ese estudio cuando nos colgamos del teléfono y “hablamos como pericos” con los amigos, ¿verdad?
En realidad, ¡cualquiera puede hablar mucho!, pero abrir la boca para que salgan de ella palabras llenas de sentido y bien conectadas a nuestro cerebro es otra cosa.
¡Cuánto cuidado debemos tener con lo que decimos y dónde lo decimos! La “verborrea”, entiéndase “hablar hasta por los codos”, al contrario de lo que muchos pueden pensar, no es sinónimo de sabiduría.
Parece que el dicho popular de: “En boca cerrada no entran moscas” cobra sentido al leer estas advertencias:
“Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada”, Prov. 10:19.
“Hasta los necios pasan por sabios si permanecen callados; parecen inteligentes cuando mantienen la boca cerrada”. Prov.17:28
Si hablar es una “virtud”, aprender a callarse y escuchar, lo es más. Hoy en día es difícil encontrar personas sabias que sepan y deseen escucharnos. Hemos perdido la capacidad de hacerlo con una actitud de humildad, dispuestos a aprender de los demás.
Somos “fáciles de palabra”, y creemos tener siempre las respuestas, y aunque estuviéramos en lo correcto, muchas veces la forma en que comunicamos las cosas no es la adecuada, herir a otras personas, porque estamos pensando más en nosotros.
Es por eso que Dios nos recomienda callarnos, quedarnos quietos, para escucharle, conocerle y aprender de él. Dios está lleno de sabiduría y amor, él nunca nos dirá algo que pueda dañarnos, así como solemos hacer nosotros cuando hablamos sin pensar en las consecuencias de lo que estamos diciendo.
“Algunas personas hacen comentarios hirientes, pero las palabras del sabio traen alivio”. Prov. 12:18
Basta ya de perder el tiempo hablando estupideces, afirmando o contando cosas de las que ni siquiera estamos seguros. Basta de andar metidos en murmuraciones y chismes de pasillo, “opinando” sobre lo mucho que nos desagrada esto o aquello y enjuiciándo a quienes son distintos a nosotros.
Dios nos ayude a poner freno a nuestra lengua y nos libre de andar “matando” (1ª Jn.3:15) a quienes piensan y actúan diferente a nosotros y destruyendo su reputación, porque:
“El corazón retorcido no prosperará; la lengua mentirosa cae en problemas”. Prov.17:20
Examina nuestro corazón Señor y quita de nosotros toda tentación de juzgar, criticar o murmurar de los demas. Si nuestra boca ha de abrirse que sea con palabras llenas de tu amor, para que bendigan y edifiquen la vida de los demás. Y también danos humildad para pedir perdón aquellos que han sido golpeados por nuestras palabras. ¡Ayúdanos a cerrar la boca de vez en cuando y escuchar el dulce sonido del silencio!
Fuente | Especialidades Juveniles Chile
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