
Mira este devocional acerca de Dios como nuestro puerto seguro en medio de las tormentas.
“Sí, yo sé que en teoría todo esto es verdad. Pero ¿cómo puede una persona ser declarada inocente a los ojos de Dios? Si alguien quisiera llevar a Dios a juicio, ¿sería posible responderle siquiera una vez entre mil? Dios es tan sabio y tan poderoso. ¿Quién lo ha desafiado alguna vez con éxito?” Job 9:1-4
¡Fuertes declaraciones!, ¿no te parece? Nosotros, al igual que Job, (por lo menos en teoría), pereciéramos tener clara la justicia, el poder y sabiduría de Dios. Sin embargo, en medio de situaciones complejas y dolorosas, nos es fácil cuestionar y poner en duda sus procedimientos.
Imaginemos que nuestra vida es como un barco, diseñado por Dios para cruzar océanos, para alcanzar un propósito glorioso, con un rumbo desconocido por nosotros, pero muy bien trazado por el creador desde el comienzo.
Hay ocasiones en las que nuestro barco enfrenta fuertes tormentas y nosotros entramos en pánico, tratamos a toda costa de evitarlas y de inmediato corremos a escondernos en busca de un “puerto seguro”. Y nos preguntamos: – ¿Qué necesidad hay de enfrentar esas tormentas? Mejor dejo que pase y cuando todo esté en calma, vuelvo a la ruta.
Craso error. Debemos entender que nosotros no estamos capacitados, ni en sueños, para juzgar el “modus operandi” (forma de actuar) y los procedimientos de Dios, porque desconocemos cuáles son sus pensamientos, pero debemos creer que todos ellos son mucho más altos y sublimes que los más grandiosos que nosotros pudiéramos imaginar. Nos es difícil entender sus propósitos para nuestra vida y sus motivaciones para permitir que pasemos por esas tormentas, pero podemos estar seguros que todas las cosas nos ayudan para mejorar y para hacernos crecer. Es muy probable que de no haber pasado por ciertas situaciones, hoy no estaríamos donde estamos.
Ten por seguro que así como después de una fuerte tormenta siempre sale el sol, podemos creer que detrás de una prueba hay oculta una gran bendición.
Ninguno de nosotros es capaz de resistir el poder con el cual actúa Dios, por lo tanto, pensar que podemos ir en su contra es una pérdida de tiempo y un sufrimiento asegurado.
No hay nada como el puerto seguro de los brazos de nuestro buen Dios, “así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos”. Heb.4:16
En momentos en que pareciera que hemos perdido el rumbo y que estamos a la deriva en medio de una tormenta, vayamos con humildad ante su presencia. No vayamos en su contra, ni busquemos otros refugios. Guardemos silencio y abramos bien los ojos para ver todo lo que nuestro buen Padre hará por nosotros.
Por Patty Marroquín
Fuente | Especialidades Juveniles Chile
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