Te invitamos a leer este devocional acerca de Jeremías y como cumplió con un propósito, puedes utilizarlo como una corta enseñanza en el grupo pequeño o como inicio de un devociona.
Pasaje Jeremías 1:1-19
En el libro de Jeremías encontramos que Judá estaba rodeado de Asiria, Egipto y Babilonia. Dios llama a Jeremías a una tarea muy dolorosa. Confirmarle a su propio pueblo que sería castigado, que sería derrotado, invadido y llevado prisionero a tierras lejanas. La destrucción y la humillación estaban sentenciadas.
Veamos 4 puntos que nos ayudan a entender a Jeremías y nos llevan a aprender qué tiene que ver con nosotros y nuestra vida.
1. Dios lo escogió.
Desde antes de nacer v 5
Jeremías proviene de una tierra de la tribu de Benjamín, Hijo de Jilquías. Aun sin importar esos elementos externos Dios se fija en él, pone sus ojos en él y a una temprana edad se revela personalmente.
¿Cómo ha sido en nuestro caso?
Dios nos ha permitido conocerle, nos ha escogido, ha puesto su mirada en nosotros aun siendo pecadores y nos ha dado la oportunidad de conocer su magnificencia y su gracia. Nos ha permitido llegar hasta los pies de la cruz y reconocer en Cristo a nuestro salvador y Señor.
2. Dios lo apartó.
Para que fuera profeta entre las naciones v 5, 6
Jeremías estaba en un contexto muy complicado. Mientras muchos que se decían profetas proclamaban un mensaje de “Paz” el cual era política y socialmente conveniente, pero que no provenía de Dios. Jeremías fue seleccionado por Dios para llevar un mensaje autentico de parte del Señor, para decir y anunciar la verdad. Llamaba al arrepentimiento de su pueblo, aunque ya estaba dictado el castigo, Dios les daba instrucciones específicas a través de Jeremías. Pero ni su familia, ni el rey ni nadie de su propia nación lo escucharon. A pesar de las consecuencias Jeremías decía lo que Dios le ordenaba.
¿Cómo ha sido en nuestra vida?
Dios nos permite conocer la verdad, Su verdad… y aún en medio de las muchas voces que rodean este mundo, podemos escuchar su voz y saber que solamente Él tiene palabras de Vida Eterna. Dios nos aparta, al permitirnos reconocer a Jesús como nuestro Señor y Salvador nos selecciona, nos hace nueva creación, nos hace sus hijos. Ahora somos nación santa, pueblo apartado, real sacerdocio, pertenecemos a Dios.
1 Pedro 2:9 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Nuestra vida puede estar llena de opciones, tenemos libertad para tomar decisiones. Pero somos hijos de Dios, Él es nuestro Señor y Salvador, fuimos rescatados, comprados con la sangre de Cristo. Ahora somos apartados para Él.
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