
Mario Alonso Puig explica que la crianza es un desafío complejo porque los hijos viven en contextos distintos a los de sus padres y enfrentan influencias nuevas. Educar en positivo significa centrarse en el vínculo afectivo y en el desarrollo del potencial, más que en la presión por resultados.
Puntos clave
- El vínculo afectivo es esencial: Sentirse querido impacta directamente en la salud, el aprendizaje y la creatividad.
- El amor se expresa en acciones: No basta decir “te quiero”; se demuestra con gestos de apoyo, comprensión y generosidad.
- El rendimiento académico mejora con afecto: Un joven que se siente valorado y acompañado aprende mejor.
- Evitar la hipere exigencia: Comparar y presionar a los adolescentes bloquea su potencial y genera miedo.
- Educar es dar raíces y alas: Raíces para crecer con seguridad y alas para volar hacia sus sueños.
- El error no define el valor personal: Los líderes deben enseñar a los jóvenes a quererse incluso en sus fracasos, no solo en sus logros.
- Educar en positivo también transforma a los padres y líderes: Requiere humildad, aprendizaje y superar el “analfabetismo emocional” heredado.


