Y nos obligaron a parar. El miedo a una muerte segura, nos mantiene confinados y el mundo cambia de las puertas para afuera. El aire se limpia, los animales retoman las ciudades. y ¿Nosotros que?
¿Estamos siendo proactivos con nuestras familias o solo pasamos el tiempo?
Es posible que este tiempo pase y que solo que de en la historia, y nos preguntemos al final ¿Que hice? Vi, todas las películas de netflix, ordene las medias y volví a armar el arbolito, jajajaja. Dejemos de pensar en el tiempo que queda por delante y miremos los minutos que se pierden en los cuales pudimos hacer algo de más valor que dará sus frutos una vez vuelva el ritmo normal de la vida.
En este vídeo, el psicólogo José Antonio Luengo comparte una reflexión entre cuatro paredes dirigida a todos aquellos que también viven mirando y aplaudiendo desde las ventanas. “Vivíamos en un tiempo de estrés y ritmo vertiginoso que había ninguneado el valor del afecto y la amabilidad. Un ritmo terrible que había potenciado un individualismo feroz. Y en ello estábamos cuando nos hemos topado, sin querer, con la posibilidad de hacer lo que nunca nos daba tiempo a hacer”.


