Ponerlas a nuestros hijos, niños y adolescentes es sumamente fácil, el cerebro las adopta de manera sencilla, y vive determinado por lo que cree que es verdad. El cerebro cosecha lo que le siembran, no importa la semilla.
Esto funciona de forma bidireccional. Según la etiqueta que ponemos, entonces nosotros tratamos, al igual la persona que tiene vive según lo que cree.
Esto tiene que ver con el poder de las palabras en nuestra vida. En la lengua hay poder de vida y muerte; Proverbios 18:21
En este vídeo, el psicólogo Alberto Soler explica cómo las etiquetas influyen en la conducta y el rendimiento académico de los niños y adolescentes.


