Esta es una excelente ilustración que puedes compartir en la próxima reunión de líderes. Muchas veces el estar a cargo de que todas las responsabilidades en el ministerio salgan bien, hace que podamos sentirnos decepcionados cuando pasa algo que no esperamos. Te invitamos a leer esta reflexión, mira un adelanto:
Kevin recuerda una lección que aprendió de su padre acerca del liderazgo:
Papá y yo caminábamos tranquilamente entre los elevados pinos sobre la alfombra de paja de marrón de pino. Habíamos llegado de New Hampshire solos los dos, algo que nunca antes había sucedido. Supe entonces que habiendo cumplido los once años me estaba haciendo hombre.
Pusimos en la canoa nuestra red, cajas de aparejos y cañas, y luego nos deslizamos en silencio por el río Ossipee. Mientras papá remaba desde la parte trasera, yo lanzaba mi confiable carnada Mepps cerca de los lirios blancos. Padre, hijo, canoa, agua, peces, pinos Este era el cielo de mi niñez. Con desesperación quería mostrarle a papá que era digno de la confianza que había puesto en mí al invitarme a este viaje.
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