Mira este devocional que nos comparte Especialidades Juveniles Chile, esperamos que te pueda servir como recurso para complementar tu devocinal diario:
En ocasiones hay personas que nos llaman para pedir nuestra “sabia opinión” porque saben que tuvimos o tenemos tal o cual enfermedad. Preguntas que van y vienen, nos tomamos el tiempo para hablar con nuestros “pacientes”, preguntamos sobre su sintomatología y terminamos recetando cierta medicina con su respectiva dosis, ¡por supuesto!
O quizás nosotros, una vez que reconocemos los síntomas de alguna enfermedad, corremos en busca de la caja que guardamos con el resto de la medicina que nos sobró del tratamiento anterior, (sin fijarnos en la fecha de vencimiento). Sólo nos acordamos que en alguna oportunidad nos la recetaron, nos hizo bien y la tomamos.
La automedicación es, sin lugar a dudas, un pésimo hábito. ¿Sabías que en Chile el 90% de las personas se auto medican? Obviamente sin tener conciencia de las complicaciones y daño que esto puede llegar a generar a su salud: los peligrosos “efectos secundarios”.
Aquellos que hemos estado enfermos podemos dar fe del efecto beneficioso que las medicinas pueden proporcionar a nuestra deteriorada salud, siempre y cuando sean recetadas y supervisadas por un profesional de la salud.
Sin embargo, cuando no es así y hacemos uso indiscriminado, incluso aquellas medicinas que tanto nos ayudaron, pueden terminar dañándonos.
Los “efectos secundarios” acarrean problemas aún mayores a los malestares iniciales.
A pesar de lo anterior, quiero decirte que existe una medicina que podemos tomar cuantas veces y en el momento en que queramos. Se trata de la risa, la alegría, las sonrisas…
“Gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos”. Pr.17:22
La Biblia nos anima una y otra vez a “estar siempre llenos de alegría en el Señor” (Fil.4:4), porque nuestra salud emocional, espiritual y física mejora con dosis diarias de alegría en el Señor.
La risa, un corazón alegre, es la mejor de todas las medicinas para nuestra alma, no tiene efectos secundarios dañinos, es gratis y está disponible para todo el mundo.
Nada más valioso que ser como Job, quién aún en los momentos de mayor tensión y prueba, guardó la calma y no perdió su sentido del humor porque dejó sus problemas en manos de Dios creyendo que “Él volvería a llenar su boca de risas y sus labios con gritos de alegría” (Job 8:21).
Entonces recetemos alegría y “Que Dios, quien da esperanza, nos llene de toda alegría y paz a nosotros que tenemos fe en él. Así tendremos tanta esperanza que llegará a otros por el poder del Espíritu Santo”. Rom.15:13
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