Nuestro servicio dentro del ministerio es realmente importante y por eso no debemos pasar por alto la evaluación de lo que hacemos, lee estos consejos acerca de evaluar y como poder hacer una buena evaluación para asi mejorar cada vez más:
Creo no ser el único que no le gusta que lo evalúen. ¿No es cierto? Si me equivoco, me avisas por favor.
Quizás sea uno de los desafíos más grandes que debemos enfrentan en nuestro rol de líderes. Justamente, por esa “posición”, es que nos sentimos intocables, invaluables, y hasta que es pecado que alguien se atreva a hacerlo.
Hoy en día, con la influencia y exposición de las redes sociales, todo se evalúa de una manera muy simple y sencilla: “me gusta”. Nos gustaría que existiera la opción “No me gusta”, pero esto no es así. Así que, en el caso que algo no nos guste, lo que hacemos es escribir: “No me gusta” (y en algunas ocasiones NO ME GUSTA!)
En verdad es de poca importancia si me gusta o no me gusta. Hay cosas en la vida que no pasan por si me gusta o no me gusta. Es más, no todo me va a gustar ni todo me tiene que gustar. Hay cosas que son correctas, buenas y necesarias, y no van a dejar de serlo porque me guste o no me guste. Aquí lo importante es la palabra “evaluar”. Y en este caso es correcto, bueno y necesario que me evalúen o que yo mismo me evalúe. Por eso, si eres como yo, que no te gusta que te evalúen, te propongo que hagamos una autoevaluación. Dale. Vale la pena hacerlo.
Autoevaluación.
Si somos sinceros y objetivos, la autoevaluación tiene mucho peso. Nos permite sacar mucha información de lo que estamos haciendo bien y de lo que estamos haciendo mal, de lo que debemos enfatizar y de lo que debemos dejar de hacer; del progreso, estancamiento o desorientación que nos dimos en nuestro caminar hacia la meta.
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