Te invitamos a leer este devocional que nos habla acerca del valor del reino de Dios a través de la parábola que Jesús contó en Mateo 13.
En la conversión el ser humano no tiene ningún rol protagónico, es Dios quien se mueve buscando al hombre. Como ya hemos visto en las anteriores parábolas, Cristo ilustró la misma verdad con historias similares. Al relato del hombre que encontró un tesoro en la tierra le añadió esta otra parábola: «También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.» (Mt 13.46). En la parábola anterior, el labrador encontró el tesoro escondido puramente por accidente. No obstante, entendió inmediatamente que había encontrado algo de tan gran valor que fue y vendió todo lo que poseía.
En la historia del comerciante de perlas Cristo apela, una vez más, a una figura que sería bien conocida por la mayoría de sus oyentes. Las perlas eran consideradas de gran valor en el Medio Oriente y existía un gran número de comerciantes que se dedicaban a la compra y venta de estas piezas.
Detrás del reino se mueve un Dios que está buscando la forma de invitar al hombre a una comunión con él.
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