Este artículo que hoy te compartimos lo escribe German Ortiz y habla especificamente de la importancia de comunicarnos y relacionarnos con los chicos que discipulamos. Nos da varias estrategías excelentes que puedes tener en cuenta en el servicio en el ministerio. Lee un adelanto:
Uno de los objetivos fundamentales de la formación es lograr el diálogo con aquellos a quienes ministramos.
Interactuar. Interaccionar. Compartir. Dialogar. El sueño de un espacio donde las voces son escuchadas, donde los oídos son prestados, en el cual se consideran las opiniones de cada uno, se disfruta el relato de la experiencia ajena y se comparte con generosidad la propia… es posible.
Como organizadores de actividades podemos disponer las condiciones para que el sueño de valoración mutua se convierta en una experiencia real. Necesitaremos consignas claras y un equipo dispuesto para completar la fiesta de integración y participación. Las mejores actividades son aquellas que se piensan como trampolines a las relaciones, que lejos de concebirlas como un fin, se comprenden como un medio para que la verdadera comunión fluya con su equipaje de bendición.
Creo que podríamos proponernos que cualquier actividad persiga este propósito. Ahora bien, desde mi experiencia, quiero compartir cuán idóneos son los campamentos o retiros para concretar esta realidad con sencillez. Solo necesitamos proponérnoslo. Será importante antes que nada que facilitemos que el dialogo y la interacción puedan fluir a lo largo del programa. Mi intención al compartir mi experiencia es animar al lector a discernir estos principios para que los aplique a cualquier programa que se proponga desarrollar.
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