
Cuando comenzamos a enseñar o predicar a un grupo de personas nos damos cuenta que debemos desarrollar una estrategia que nos permita llevar el mensaje con eficacia. Mira este consejo para quienes comparten un mensaje en reuniones:
¿Qué consejo le daría a predicadores jóvenes que se están iniciando en el ministerio?
Les diría que no busquen el impacto. En general, cuando uno comienza su ministerio y es muy joven, desea impresionar con su predicación, mas lo importante es lograr que descienda la Palabra de Dios al corazón del oyente.
No busquen el éxito fácil. Piensen a largo plazo. Uno debe predicar durante toda la vida y la predicación es un ministerio costoso y difícil. Las conclusiones acerca de la eficacia de la predicación no dependen de la respuesta puntual de un domingo, sino de la suma total de ese ministerio.
Los existencialistas comentaban: «se sabe lo que un hombre es hasta cuando este muere». Allí se traza la raya final y se totaliza su obra para obtener la conclusión acerca de su vida. El ministerio también es una totalidad. Vayan arando y sembrando lentamente.
Otro consejo es que no hagan un ministerio amplio, sino profundo. Cuando uno hace el pozo bien hondo, Dios se encarga de agrandarlo. Por ende, promoverse no es la responsabilidad del ministro pues eso está enteramente en manos del Señor. Sean fieles en el lugar donde Dios les ha puesto y él les dará responsabilidad en tareas mayores.
Fuente | Desarrollo Cristiano
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