
Te compartimos esta reflexión acerca de vivir el evangelio en cada lugar en donde estemos. Mira algunos consejos que puedes compartir con los chicos y chicas y asi animarlos a vivir diariamente pareciendose más y más a Cristo.
“Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros.” (Jn1:14) El evangelio comienza a partir de este hecho fundamental de nuestra fe. Dios irrumpió en la historia de la humanidad de una manera radical que nadie esperaba. Se humilló al punto de hacerse uno de nosotros, no similar ni disfrazado, sino un ser humano de carne y hueso, tan vulnerable como lo es un bebé en brazos de su madre. Vino, tocó, caminó, liberó, sanó y salvó en terreno humano, dejándonos el más grande de todos los desafíos: ser los continuadores de Su obra y testigos de las buenas noticias del Reino de Dios a las naciones. De este hecho histórico, poderoso y dramático de la encarnación es de donde debemos comenzar a re-pensar nuestra manera de hacer ministerio.
¿Cómo crees que Jesús se hubiera encarnado HOY en Chile?¿O en India? De primera puede parecer una pregunta extraña, pero creo que corresponde a una pregunta interesante para quienes creemos que: Como el Padre envió a Jesús, así él nos envía a nosotros (Juan 20:21). A partir de esta palabra vemos que laencarnación de Jesús es clave para entender nuestro llamado a servir en nuestro contexto. Algunos pueden pensar… ¿como es eso de encarnarse en el contexto? Suena peligroso!! Y lo es!! Pero no cabe duda que fue un riesgo que Jesús asumió y venció al vivir y morir como lo hizo. Jesús se despojó de todo con tal de ser uno de nosotros y así mostrarnos el camino al Padre. El llamado a encarnarnos implica que debemos hacernos vulnerables, mirar a los demás de igual a igual, exponernos al dolor y al rechazo, tal como Jesús “el encarnado” lo hizo. Es peligroso, pero no olvidemos que “el que venció” nos prometió que estaría con nosotros hasta el final. ¡El desafío es colosal!
¿Cómo somos testigos de Cristo en nuestro contexto? Hasta ahora, los valores de la modernidad nos han llevado a desarrollar un tipo de pensamiento ministerial bastante mecánico y desconectado del contexto; “Si hago A el resultado es siempre B”. Planificamos y desarrollamos estrategias que aseguren los resultados. Estas ideas son las que están detrás del clásico “cortar-pegar” que por mucho tiempo algunas iglesias hemos practicado tratando de replicar las victorias de una iglesia, ministerio o grupo de alabanza que crece al otro lado del mundo. Las frustraciones al evaluar los frutos a largo plazo, cuando hemos injertado prácticas y formas ajenas, se debe en gran manera por pasar por alto la enorme riqueza y valor de nuestro propio entorno y sus cambios. ¡Esto es como hacer ministerio a distancia, desde una nube, separados, sin necesidad de encarnarse! Si nuestro propósito es ser una comunidad de discípul@s de Cristo que transformen la ciudad, necesitamos invertir tiempo en aprender a conectar con las diferentes voces de nuestro contexto…”
Continúa Leyendo | Jesús del Barrio
- El dilema de las redes sociales. - noviembre 10, 2022
- ¿Aprender un idioma en una hora? - enero 7, 2017
- Graba tus momentos felices - enero 7, 2017


