
Queremos invitarte en este viernes, a que dediques unos minutos y reflexiones en este devocional del libro de hebreos que nos lleva a pensar acerca de compartir las buenas nuevas con otros. Esperamos que te sea de gran ayuda. Mira un adelanto:
“Una de las tendencias con las que han tenido que luchar todas las generaciones del pueblo de Dios es evitar convertir la relación con él en un monopolio personal. La inclinación de nuestro corazón nos lleva siempre a pensar solamente en nuestras propias necesidades y prioridades. Conforme a esta visión nos atrae poco compartir las riquezas que hemos descubierto en la persona de Dios con aquellos que están a nuestro alrededor. Al igual que los discípulos, que quisieron impedir que los niños llegaran hasta Jesús, creemos que (ahora que estamos adentro) es nuestra responsabilidad decidir quién más puede acceder a esta bendición. Tristemente, en general son muy pocos los invitados a participar de esa relación que tanto bien nos hace.
La profecía de Jeremías, que emplea el autor de Hebreos, nos permite visualizar el anhelo más profundo del corazón de Dios. Es que absolutamente todos disfruten de una relación con él. No emplea las odiosas distinciones que utilizamos nosotros para escoger a quien vamos a beneficiar. No quiere que nadie quede afuera. Y por esto la profecía describe una situación en la que ya no será necesario exhortar al hermano o al vecino para que conozcan al Señor. Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, le conocerán.”
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