
El tema de esta ocasión es la libertad. La mayoría de los que seguimos a Jesús proclamamos de la libertad que él nos ha dado. Decimos “Soy libre”, pero muchas veces sabemos que solo pretendemos serlo, porque algo dentro de nosotros nos dice que no lo somos en realidad. Sabemos que siempre hay alguien listo para observar – y hacer público – cualquier pecado o apariencia de él en nuestras vidas. Otras veces, somos nosotros los que estamos listos para hacerlo.
Con frecuencia, amigos que no son seguidores de Jesús me preguntan “¿Acaso no son mejores ustedes?” o también preguntan “¿No se supone que ustedes son diferentes?” La respuesta es clara: NO SOMOS MEJORES. Si somos algo, es por Jesús, no por nosotros mismos. No es el esfuerzo de cada uno, es el Espíritu quien nos debe motivar a hacer las cosas – o dejar de hacerlas, si es que son pecaminosas. Pero aun nuestras mejores acciones son como trapos sucios delante de Dios (Is 64:6). Sin embargo, seguimos pretendiendo. Esa es la razón por la que nos preguntan por qué no somos mejores.
Steve Brown, en su libro A Scandalous Freedom nos habla de esta realidad tan triste y al mismo tiempo, propone la forma para ser libres: la honestidad de nuestra pecaminosidad. La intención no es tomar una actitud cínica frente al pecado y dar licencia a todo lo que queramos hacer, sino a una reflexión que nos lleve a entender que en todo momento necesitamos de Jesús. Y también, que Dios nos ama tal y como somos. No tenemos que hacer nada para ganarnos su amor, y no hay nada que podamos hacer que lo hagan desistir de ese amor por nosotros. Que lo disfruten.
Este es un extracto de lo escrito por Guillermo en su blog, y que quizo compartirlo con nosotros.
Continúa leyendo | Tambien yo soy Jim de Guillermo Bernaldez
- El dilema de las redes sociales. - noviembre 10, 2022
- ¿Aprender un idioma en una hora? - enero 7, 2017
- Graba tus momentos felices - enero 7, 2017


