
Te compartimos este excelente artículo publicado en el ProtestanteDigital en el que el Pastor Ortberg realiza un análisis del impacto que tuvo Jesús en la historia de la humanidad. Como líderes de jóvenes no será muy valioso entender estas huellas, seguirlas y enseñarlas a nuestros chicos.
Te dejamos un adelanto:
El historiador de Yale Pelikan Jeroslav escribió: “Independientemente de lo que a nadie personalmente puede pensar o creer en él, Jesús de Nazaret ha sido la figura dominante en la historia de la cultura occidental desde hace casi 20 siglos. Si fuera posible que con algún tipo de super-imán pudiéramos arrastrar hacia arriba cada trozo de historia que lleva al menos un rastro de su nombre, ¿qué nos quedaría?”.
A esta reflexión se une Ortberg, expresando que “la vida de Jesús es como un cometa con una cola muy larga”, para presentar luego seis huellas imborrables que las enseñanzas de Jesús han dejado en la historia. Estas son:
– Niños. En el mundo antiguo, los niños no tenían valor hasta adultos, se les discriminaba por género, y hasta podían ser vendidos como esclavos. El trato de Jesús hacia los niños y sus enseñanzas llevaron a la prohibición de tales prácticas, así como a la creación de orfanatos y la práctica del apadrinamiento. Un estudioso noruego llamado Bakke escribió un estudio de este impacto, titulado “Cuando los niños se convirtieron en personas: el nacimiento de la infancia en el cristianismo primitivo”.
– Educación. El amor al aprendizaje y al estudio de las Escrituras llevó a la fundación de los monasterios, que fueron la cuna de los gremios académicos. Las universidades, como Cambridge, Oxford y Harvard, se inspiraron en su fundación en la enseñanza de Jesús de amar a Dios con toda la mente. La primera legislación para financiar la educación pública en las colonias fue llamada “La ley para engañar a Satanás”, con la idea de que Dios no quiere que ningún niño sea ignorante. El mundo antiguo tendía a reservar la educación para la élite: la noción de que todos los niños llevaban la imagen de Dios ayudó a impulsar el movimiento para la alfabetización universal.
– Compasión. Jesús tenía una preocupación universal para los que sufrieron que trasciende las reglas del mundo antiguo. Su compasión por los pobres y los enfermos llevó a la creación de instituciones de cuidado de los leprosos y el comienzo de los hospitales, tal y como los conocemos hoy. El Concilio de Nicea decretó que siempre que existiese una catedral tendría que haber un lugar donde cuidar a los enfermos y a los pobres. Es por eso que aún hoy en día los hospitales tienen nombres como “Buen samaritano”, “Buen Pastor”, o “San Antonio”.
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Fuente Protestante Digital
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