Trabajar con adolescentes implica mucho más que preparar una buena enseñanza o tener actividades atractivas. Para que un joven permita que un líder influya en su vida, primero necesita sentir que es visto, escuchado y valorado.
En el video Cómo conectar con los adolescentes y transformar la educación en casa, Mario Alonso Puig destaca la importancia del ejemplo, del amor incondicional y de la manera en que los adultos nos relacionamos con los adolescentes. También señala que aprendemos mucho observando a otros y que nuestra forma de relacionarnos puede cambiar y mejorar.
Aunque la conversación está enfocada principalmente en la familia, sus principios son muy útiles para quienes sirven con adolescentes y jóvenes.

1. Escucha antes de dar una respuesta
Cuando un adolescente te cuenta algo, evita convertir inmediatamente la conversación en una enseñanza.
Prueba algo sencillo durante la próxima reunión: dedica unos minutos a preguntarle a uno de ellos:
“¿Cómo estuvo realmente tu semana?”
Y escucha sin interrumpir, corregir ni tratar de solucionar todo.
A veces la conexión comienza cuando el joven descubre que puede hablar contigo sin recibir automáticamente un sermón.
2. Sé el ejemplo de aquello que enseñas
Los adolescentes observan muchísimo más de lo que pensamos. Si hablamos de respeto, pero tratamos mal a alguien del equipo; si enseñamos sobre paciencia, pero reaccionamos con enojo; o hablamos de amor mientras excluimos a alguien, ellos lo perciben.
Puig señala precisamente la importancia del ejemplo en la transmisión de valores.
Antes de la próxima reunión pregúntate:
¿Lo que mis jóvenes ven en mí confirma lo que les estoy enseñando?
3. Corrige la conducta sin atacar la identidad
Hay una gran diferencia entre decir:
“Lo que hiciste estuvo mal”
y transmitir:
“Tú eres un problema.”
Un adolescente necesita límites y corrección, pero también necesita saber que un error no determina su valor.
En el grupo juvenil podemos ser firmes sin avergonzar.
4. Crea pequeños momentos de conexión
No toda relación profunda comienza en una conversación de una hora.
Puede comenzar mientras acomodan las sillas, jugando antes de la reunión, compartiendo algo de comer o simplemente preguntándole por aquello que te contó la semana anterior.
Reto práctico
Esta semana cada líder puede escoger dos adolescentes y proponerse conocer una cosa nueva acerca de ellos: algo que les preocupa, algo que disfrutan, un sueño o algo por lo que necesitan oración.
5. Hazles saber que su presencia importa
Un adolescente necesita descubrir que no es simplemente “uno más del grupo”.
Cuando falte, escríbele.
Cuando vuelva, dile que te alegró verlo.
Cuando tenga una habilidad, dale espacio para usarla.
Cuando hable, presta atención.
El amor incondicional es uno de los elementos que Puig destaca al hablar de la relación con los adolescentes.
Para conversar con tu equipo de líderes
Antes de la próxima reunión, háganse una pregunta:
¿Nuestros adolescentes sienten que queremos que se comporten bien o sienten que realmente queremos conocerlos?
Porque muchas veces el camino hacia el discipulado no comienza con una gran enseñanza.
Comienza con una relación en la que un adolescente descubre:
“Aquí me conocen. Aquí me escuchan. Aquí les importo.”
Y desde allí podemos acompañarlos a conocer, amar y seguir a Jesús.


