
El desánimo es una realidad que todo líder enfrenta en algún momento. Este recurso de ParaLíderes nos recuerda que:
- El desánimo es parte del camino, pero no define nuestro ministerio.
- La dependencia de Dios es clave: Él es quien sostiene y renueva las fuerzas.
- El llamado permanece: aunque las circunstancias cambien, Dios sigue siendo fiel.
- La comunidad es necesaria: compartir cargas con otros líderes y hermanos fortalece el corazón.
- La perseverancia trae fruto: lo que hoy parece pequeño, mañana puede ser una gran cosecha.
Un texto que ilumina este tema es Gálatas 6:9: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
Este pasaje nos recuerda que el esfuerzo en el ministerio nunca es en vano, aunque no veamos resultados inmediatos.
Preguntas para grupos pequeños
- ¿Qué situaciones te han llevado al desánimo en tu ministerio?
- ¿Cómo puedes recordar tu llamado en medio de la frustración?
- ¿Qué prácticas espirituales te ayudan a renovar fuerzas en tiempos difíciles?
- ¿De qué manera tu comunidad puede apoyarte cuando te sientes desanimado?
El desánimo no es señal de fracaso, sino una oportunidad para volver a depender de Dios. En esos momentos, Él nos recuerda que no servimos por nuestras fuerzas, sino por su gracia. El ministerio es un camino de perseverancia, y cada paso dado en fidelidad deja una huella eterna.


