Hace mucho tiempo los humanos inventamos algo revolucionario: la conversación. Alrededor del fuego, escuchándonos, pensando con los otros.
Hace poco leía en la Biblia, el momento en que Jesús ascendía al cielo, todos los presentes fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas familiares para los presentes que no eran judíos.

Esto hizo que se diera inicio a una expansión del evangelio entre los “gentiles” llegando hasta nuestros días. Esta gente pensaba diferente a los discípulos, tenían diferentes costumbres, pero tenían algo en común. Jesús también murió por ellos.
En estos tiempos en los que las grietas, los bloqueos, los tribalismos y las opiniones parecen dividirnos cada vez más, Guadalupe Nogués nos recuerda el placer de hablar, de compartir e, incluso, de pensar distinto. Una charla urgente para nuestra época.


