articulos | 21/Mar/16

Artículo – Conexiones Inteligentes

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Lee este consejo que escribe Lucas Leys en la revista Líder Juvenil acerca de la planeación, seguramente te sera de gran ayuda:

Dios nos llamó a levantar una generación que pueda vivir el gran mandamiento y la gran comisión pero no nos dijo «cómo» hacerlo. Si somos sinceros y miramos la Biblia con cuidado vamos a encontrar a Jesús diciéndonos lo que hay que hacer pero no diciéndonos demasiado de los cómo. Lo vemos sanando a los ciegos siempre de maneras diferentes.

¿Por qué? Porque sabía que a los terrícolas nos encantan las fórmulas mágicas y nos estaba diciendo que no era el método lo más importante. En cada una de esas escenas lo único importante era que él era el Cristo y que los ciegos necesitaban fe. Si era con barro, si había que ir al estanque, o no había que hacer nada no era el punto. Pero vamos más allá. El apóstol Pablo tampoco agrega demasiado respecto a las formas o metodologías que debe usar la iglesia. En primera de Corintios dice que deben usarse los dones de todos porque así ha sido dado por el Espíritu y que debe hacerse en orden (1 Corintios 12 y 14). Luego le escribe a Tito y a Timoteo (Tito 1 y 1 Timoteo 3) cuáles son los requisitos de los líderes pero no agrega mucho más de cómo debe ser la programación de la iglesia. ¿Por qué? Porque si bien hay propósitos sagrados no hay metodologías que lo sean. La Biblia no cambia y Dios menos, pero cada generación de la iglesia debe encontrar cómo ser efectiva en cumplir con los propósitos en su contexto temporal y espacial. Por eso es que los programas deben ser constantemente ajustados a las necesidades de un área, un tipo social y una generación.

El 90% de las iglesias que conozco tienen una reunión de jóvenes que es un calco exacto de la reunión de adultos del domingo a la mañana. Todos nos sentamos mirándole la nuca al de adelante. Nos paramos para cantar, nos sentamos. Nos paramos para cantar, le decimos bienvenido al de al lado, nos sentamos. Nos paramos para cantar, nos sentamos. Un tipo nos habla por más de una hora, ¡y encima nos piden ofrenda! Vamos, ¿qué joven del mundo que conozcas se va a sentir atraído a la iglesia con ese formato? De paso te digo: lo heredamos de la iglesia católica de la edad media. La reforma protestante con Lutero y Calvino a la cabeza, cambiaron la comprensión teológica pero no cambiaron el formato de las reuniones. La reforma carismática desde Wesley, pasando por la calle Azuza donde oficialmente nació el pentecostalismo y llegando al movimiento de la unción a finales del siglo pasado, cambiaron fundamentalmente la experiencia personal del cristiano, pero aunque agregaron más espontaneidad tampoco cambiaron el formato de las reuniones. A mí me pone triste ver iglesias que discuten si es santo o no reunirse fuera del templo o que tienen que hacer un montón de articulaciones políticas para cambiar el horario, día o posición de los bancos para hacer una reunión.

¿Cómo mantener creciendo en su fe a los jóvenes que ya tenemos cada fin de semana? Y, ¿cómo atraer más jóvenes a la iglesia?

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