Diego Tapia | 03/Jun/14

El curioso caso del paradigma de Jesús

Te invitamos a leer esta interesante reflexión que nos comparte nuestro colaborador Diego Tapia acerca de Jesús:

Corrían los años 60 cuando en pleno apogeo del conocimiento científico y de las ideas sobre la sociología se hacían más fuertes que nunca. Fue justamente en esos años en donde Thomas Kuhn filósofo estadounidense publica uno de sus trabajos más importantes sobre su afán por entender el progreso del conocimiento. “La estructura de las revoluciones científicas” pone sobre la mesa el concepto de paradigma que introduce a suponer un replanteamiento y crítica de la filosofía de la ciencia desarrollada hasta entonces en esos años.

Cuando nos metemos un poco más en la vida de esta obra, el concepto de “paradigma” resulta fundamental en la estructura del pensamiento de Thomas Kuhn, por este concepto el autor entiende a las realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante un cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica determinada. Si nos acercamos a un diccionario no nos alejamos tanto del concepto ya que el paradigma resulta ser el resultado de los usos, y costumbres, de creencias establecidas de verdades a medias; un paradigma es ley, hasta que es desbancado por otro nuevo.

Por un lado, los paradigmas resultan muy útiles pues evitan que las personas tengan que evaluar en repetidas ocasiones una misma problemática. Pero por otro, Kuhn proponía además de quebrar de cierta manera el paradigma ya que Los paradigmas no solucionan problemas, tan solo dan las bases para resolverlos de forma fiable, por ampliación de los paradigmas.

Ahora bien, teniendo en cuenta de que un la palabra paradigma, hace referencia a un modelo o ejemplo a seguir. Las preguntas que uno puede deducir pueden ser las siguientes:

¿Era Jesús un amigo de los paradigmas? ¿Jesús hubiese sido un Kuhn en la modernidad? ¿Le importaron realmente los paradigmas a Jesús?

Si revisamos cualquiera de los cuatros evangelios vemos a Jesús en escenas casi escandalosas para aquel tiempo. El paradigma decía que no había que compartir con los heréticos y Jesús narra la historia del buen samaritano. El paradigma decía que no había que hacer nada los sábados y Jesús no descanso ni aun los domingos. El paradigma decía que había que seguir las leyes de ese tiempo y Jesús destaca que la ley más importante hablaba de Amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas, agregando además de que hay que Amar a tu prójimo como a uno mismo.

En cada rincón de los evangelios vemos a un Jesús de cierto modo rompiendo con todo lo establecido, con lo que en ese tiempo era válido y aceptado. Incluso cuando Él llega a nuestras vidas rompe un paradigma en nosotros. Ahora entendemos y conocemos que hay algo superior que gobierna todo el universo. Nuestro paradigma antiguo ha sido desechado por uno nuevo y se ha establecido en nuestras vidas. Justamente el mismo Jesús señala que “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” se refería a que lo que Él traía, era establecer una nueva referencia, nuevo modelo a seguir.

Hubiese sido interesante ver una conversación entre Kuhn y Jesús discutiendo de todo lo que está establecido y normado en nuestros días, qué sería lo que ellos considerarían paradigmas en nuestros días y que no, todo por buscar el avance de una sociedad que bajo sus miradas, debía avanzar y entender más la vida en este lugar. Pero si hay algo en lo que estarían ambos de acuerdo es que tanto Kuhn pero por sobre todo Jesús, es que ambos comenzaron la revolución para cambiar lo establecido. Y eso perdura hasta el día de hoy.

Escrito por – Diego Tapia

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