articulos | 31/Jul/13

Yo, Adicto al Facebook

Te invitamos a leer esta reflexión que nos comparte nuestra colaboradora Erika Guzmán acerca de la adicción al facebook. Comparte este recurso y utilizalo como referencia para una enseñanza o reflexión del tema en el grupo de jóvenes.

“Comienzo a escribir este artículo luego de estar moviendo el cursor de mi computadora hacia arriba y hacia abajo solo para ver si encontraba algo nuevo. De pronto me di cuenta de que estaba perdiendo mi tiempo en algo totalmente vano. Desde hace semanas he estado pensando en si fuese correcto cerrar mi cuenta de Facebook por un tiempo. Tristemente, gran parte de mi trabajo como bloguera depende de las redes sociales, esto me ayuda a disciplinarme en cómo manejar sabiamente mis cuentas.

Hace algún tiempo descubrí que Facebook tenía una herramienta para poder ver las publicaciones más antiguas de nuestro perfil. Me reí muchísimo al leer todas las cosas que había escrito a través de mis años en el “mundo facebookero”. Sin embargo, me di cuenta de que fui totalmente irresponsable en las fotos que publiqué, los estados que compartí. La mayoría de ellos no tenían ningún sentido, solamente decían (o más bien gritaban): Hey! I’m here! 

Entonces descubrí que durante mucho tiempo (años) estuve adicta, no solo a las redes sociales, sino a la aprobación. Y este es tan solo uno de los problemas más graves en nuestra generación “facebookeana”. Hemos perdido la capacidad de lenguaje al escribir cosas como: “ola q aze”, “q bueno q la haigas pasado bn”, “LOL”, entre otras. Peor aún, hemos perdido la capacidad de comunicarnos efectivamente: “Mi amor, vi en Facebook que fuiste a almorzar con los muchachos del trabajo, espero que estés bien, te amo”, “mami, estoy en la sala, me escribes cualquier cosa”, “¿Por qué no pones una foto de perfil de nosotros dos? ¿No me amas?”, “sorry, olvidé tu cumpleaños porque no entré a mi face”. 

¿Qué será lo que tiene Facebook que nos hace quedarnos durante horas viendo solamente la pantalla, cambiando la foto de perfil o pensando en qué escribir? Nos está desconectando de nuestra vida humana. Estudios demuestran que la adicción al Facebook funciona de la misma manera que otras adicciones en nuestro cerebro, al cabo que necesitaremos más para podernos saciar, en este caso, emocionalmente. 

Yo también he sido parte de las víctimas de esta nueva moda. Me gusta escribir, así que encontré en Facebook una herramienta buenísima para compartir mis escritos, pero hay algo más. Necesitamos sentirnos amados, aprobados, valorados. Nuestro sentido de valoración se resume en un “like”. Nos intimidamos, enojamos y minimizamos cuando divisamos que un mensaje enviado ha sido leído, pero no respondido. 

¿Hasta qué punto debemos llegar para darnos cuenta de que estamos adictos al Facebook, adictos a la aprobación? 

Facebook se ha convertido en una herramienta de trabajo para mí, útil para mi blog, pero tuve que aprender a disciplinarme en algunas áreas para poder utilizarlo sabiamente. Aquí algunos de mis consejos para ti:

Nunca publiques un estado cuando estés molesto, triste o deprimido. El Facebook solamente demuestra un 10% de lo que eres en verdad. ¿Para qué dejar saber todas nuestras emociones en él? Desde hace tiempo decidí que solo publicaría estados que dieran risa, que hicieran reflexionar o algo de lo que me sintiera orgullosa; no quiero ver mis publicaciones luego y darme cuenta que pude haber dado un mejor ejemplo y mensaje.

  1. No es necesario que sepamos dónde estás. La herramienta de “check in” puede utilizarse, pero con sabiduría. Imagina que mencionaras cada lugar al que vas y lo publicas en Facebook. Además de que puede resultar peligroso para ti, piensa si es realmente necesario publicarlo. El hecho de que los demás sepan que estás en dicho lugar, ¿afectará positivamente sus vidas? 
  2. No todo el que le da “like” a tus publicaciones está enamorado/a de ti. Es triste que ahora midamos la importancia que le damos a la gente por un “like”. Por tu salud emocional [y la de tu pareja, si la tienes] comprende que la herramienta de “likes” en Facebook fue diseñada para resaltar que un comentario o una foto fue de tu agrado, nada más. No puedes utilizarlo para medir cuánto una persona te quiere o cuánto le desagradas. Hay personas que te aman y nunca le darán “like” a una publicación tuya. El amor es mucho más que eso.
  3. Facebook NO es un espacio para encontrar novio/a. Es bien importante que comprendas que el Facebook puede ayudarte a conectar con muchas personas, en el mundo entero, pero si decides llevar una relación de noviazgo o una amistad más sólida, debes salir de Facebook. Su relación no puede depender de cuántas fotos suben juntos o si su status es “single” o “in a relationship”. 
  4. Eres lo que dices, cómo lo dices, y lo que haces. Es decir, aunque Facebook no refleja un perfil 100% real nuestro, ¿para qué presentar una imagen errónea de nosotros mismos? Sobre todo considerando que somos jóvenes cristianos, o que debemos llevar un mensaje positivo a nuestra juventud. ¿Para qué incluir cosas en nuestro Facebook que puedan alterar esa imagen y afecten la fe de otras personas? 
  5. Puedes vivir sin el Facebook. Sé que esto que acabas de leer hizo que se te revolviera el estómago. Comprendo que estás pensando en que no debiste abrir este mensaje, pero es importante que sepas [y repito] puedes vivir sin Facebook. Por lo tanto, puedes desconectarte de él durante periodos de tiempo prolongados. Sobre todo, cuando te encuentras cenando con tu familia o en el cine con tu “amor”.
Seamos honestos, ¿para qué pasar horas moviendo el cursor para arriba y para abajo, solo para ver notificaciones cuando lo más hermoso de la vida está pasando frente a ti.”

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