articulos | 12/Jul/12

Puentes y caminos hacia la cultura

Hace poco visite una célula juvenil cerca de mi casa, me invitaban a una actividad especial que allí se realizaría para los jóvenes, al llegar tome asiento y a medida que transcurría el tiempo en aquella actividad observaba detenidamente a los diferentes jóvenes que allí estaban.

Eran de diferentes edades pero de una misma cultura, muchos de ellos si les preguntáramos a que cultura o sub-cultura pertenecen dirían que a ninguna, pues no se identifican con una, pero lo que no saben es que ellos pertenecen a una cultura aunque no lo sepan o no lo hayan elegido. En este caso una cultura en común de cada uno de ellos.

Me pregunte dentro de mí, si algún joven de otra cultura podría asistir a una de estas actividades llámese: Célula, culto juvenil, escuela dominical u cualquier otra. Por ejemplo imaginémonos por un momento invitar a una EMO a una de nuestras actividades o a un Gótico, metalero, Hippy u otro joven de las diferentes sub-culturas existentes en Latinoamérica.

Me pregunté: ¿Se sentiría aceptado? ¿Qué opinaría de nuestra liturgia? ¿Se aburrirían? ¿Se quedarían todo el tiempo del servicio? ¿Harían amigos? ¿Alguien se haría su amigo? ¿Donde se sentaría? ¿Con quien se sentaría? Esta y muchas otras preguntas son las que pasaron por mi mente aquella noche.

Un día la iglesia fue el epicentro cultural donde todas las culturas podían entrar y ser transformadas a la imagen de Cristo y a la belleza de su evangelio. Pero un día la historia nos lo certifica, la iglesia parece que perdió ese epicentro y las culturas fueron contaminadas, corrompidas más y más al pasar los tiempos.

Pareciera que hoy somos una cultura alejada de la cultura, no me mal entiendas no intento hacer una acusación, tampoco intento culpar alguien, solo te invito a que veas conmigo una parte de la pintura que la historia nos pintó, pero que al mismo tiempo veas el papel que tú puedes desempeñar en esa pintura para marcar una diferencia.

Hoy es necesario hacer puentes hacia estas sub-culturas, salirnos de nuestra comodidad y de nuestros prejuicios y paradigmas medievales y construir caminos entre ellos y nosotros. Es necesario una iglesia, un hombre, una mujer, un joven o tal vez un niño que tome su papel en este teatro, en este epicentro cultural, y se pare como aquel día  cuando Pablo hizo puentes entre el evangelio y las culturas en Atenas.

Es necesario que entendamos a la cultura, que la estudiemos, que la comprendamos y que con el evangelio la transformemos y no la destruyamos.

Pregúntate: ¿Qué  puedes hacer para que el evangelio se oído por estas sub-culturas? ¿Qué puedes hacer para que estas sub-culturas consideren la propuesta del evangelio? ¿Qué debemos cambiar? ¿Algún método? ¿Alguna actividad? Solo son preguntas nada más y nada menos.

Todos tenemos un papel dentro de la cultura. Cada cristiano tiene una misión, un propósito de Dios dentro de la cultura. Dios mismo nos puso en ella, pero cada cristiano tiene la responsabilidad de asumir su deber. ¿Estás dispuesto?

Por: Joel Riquet Soto

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