articulos | 16/Dic/15

¿Cómo afecta la falta de disciplina al liderazgo?

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Muchas veces las metas que nos proponemos se quedan escritas y no las llevamos a cabo. Ahora que termina y empieza un nuevo año, te invitamos a reflexionar en tu disciplina en tu vida y servicio en el ministerio, lee este escrito por John MacArthur de su libro Llamado a Liderar

El llamado de Dios y la aprobación de Pablo quedaron claros para todos. Es más, la comisión apostólica de Pablo fue repetidamente confirmada de muchas maneras poderosas y dramáticas que hasta los esfuerzos más determinados de los falsos apóstoles no pudieron lograr descalificarlo.

No obstante, Pablo mismo habló de su gran temor acerca de la posibilidad de que quedará descalificado. Nosotros pensaríamos que Pablo tenía tanta confianza en su llamado que nunca consideraría un gran fracaso. De todas las personas, ¿no sería Pablo el más inmune acerca del riesgo de que fuera descalificado?

Pero escribió esa preocupación de la forma más honesta y explícita. Pablo casi siempre describía la vida como una competición atlética, como participar en una carrera (Hechos 20.24; Gálatas 2.2, 5.7; Filipenses 2.16; 3.13-14; 2 Timoteo 2.5). Y estaba determinado a ganarla. Él no quería tropezar ni caer antes de llegar a la meta. En 1 Corintios 9.24-27, escribió las siguientes palabras, que muestran la perspectiva del corazón de un verdadero líder:

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

La palabra griega que se traduce para «descalificado» en el versículo 27 es adokimos. Significa ser rechazado, eliminado por violar la regla, desaprobado. Es la misma palabra que traducimos «reprobado» en Romanos 1.28 («Dios los entregó a una mente reprobada»). Pablo estaba describiendo la clase de eliminación vergonzosa y desgraciada que le ocurre a un atleta que ha hecho trampa o ha violado las reglas de la carrera.

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