consejos | 19/Jul/19

Cerebros pequeños, Teléfonos grandes

¿Serías capaz de leer este artículo sin hacer caso a las notificaciones que le lleguen a tu celular? Según Anastasia Dedyukhina, doctora en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Estatal de Moscú y autora del libro ‘Homo Distractus’, diariamente revisamos este dispositivo entre 85 y 221 veces. Lo que afecta no solo nuestra concentración y productividad, sino que puede aumentar considerablemente nuestros niveles de estrés e, incluso, disminuir la calidad de nuestro sueño.

Cómo afectan los celulares/SmartPhones a nuestro cerebro|| Mayim Bialik

Los datos nos dicen que es una de las mayores adicciones de la sociedad actual. El culto a estos aparatos y a la instantaneidad ha llegado a tal punto que no nos separamos de ellos ni para ir al baño.

Aunque los llamados teléfonos inteligentes son una herramienta muy útil, es claro que nuestra dependencia de ellos está llegando a extremos. De hecho, ya hay clínicas de desintoxicación digital. Por eso cobra fuerza una corriente que busca ponerle un poco de equilibrio a nuestras vidas en este aspecto: el minimalismo digital.

Su punto de partida no es el rechazo a la tecnología, sino utilizarla en sus justas proporciones. Es decir, racionalizar su uso y dejar de hacer parte de esas escenas ya tristemente clásicas de reunión de amigos donde todos estamos más pendientes del móvil que de la persona al lado.

Las llamadas ya están en segundo plano  el agravante es que a eso le sumamos un montón de distractores más como las redes sociales que terminan haciendo que nos pasemos la vida pegados a la pantalla del celular.

Los dispositivos inteligentes funcionan similar a las drogas. Cuando entramos a las redes sociales y recibimos ‘likes’, nuestro cerebro libera dopamina. Esta reacción, que nos produce placer, nos hace sentir bien. Sumado a esto, las redes sociales siempre tienen sorpresas, todos los días algo nuevo o inesperado surge allí, lo que nos brinda entretenimiento, más la ilusión de que estamos socializando y ‘siendo parte de’ al comentar o compartir esos contenidos.

Además, según Dedyukhina, “los teléfonos inteligentes desentrenan el cerebro y lo vuelven perezoso”. Por ejemplo, ¿podrías decir el número telefónico de tu pareja o tus hijos o de alguien importante en tu vida?. Otra capacidad humana que se debilita es la memoria: los calendarios virtuales, llenos de recordatorios automáticos, nos dicen cuándo, dónde y cómo pasan las cosas; antes era necesario anotar las fechas y recordarlas para no quedar mal.

CONSEJOS PRÁCTICOS

¿Se puede ganar esta batalla? El minimalismo digital cree que sí. La clave está en regular el tiempo y forma como usamos los móviles.

1. El primero es administrar el tiempo para que el celular no nos diga cuándo usarlo. Para ello es importante desactivar las notificaciones de las aplicaciones que no son estrictamente necesarias; así se disminuyen las veces que tomamos el celular. Al haber menos interrupciones constantes, se reduce el riesgo de que, por revisar un correo, resultemos navegando horas y horas viendo tonterías en la red.

2. En segundo lugar, hay que saber y definir bien en qué lugares y momentos debemos o podemos estar pendientes del celular y en cuáles no. El hombre no es un ser multitarea aunque tu creas que si, tu cerebro deja de hacer una cosa para hacer otra, por lo que cuando leemos y, a la vez, estamos pendientes del WhatsApp, la lectura o el trabajo resultará deficiente.

3. La tercera herramienta es la administración de las relaciones. No es saludable estar disponible todos los días a todas horas, es mejor establecer unos límites en cuanto a disponibilidad.


4. Los primeros tres consejos necesitan del cuarto para funcionar: el autocontrol. No se trata de dejar radicalmente de usar el celular, sino ir poco a poco, adquiriendo la costumbre de usarlo en ocasiones necesarias y dejándolo a un lado cuando no lo sean.
Y, usted.

¿Te preguntas si estar al teléfono todo el día afecta en algo el comportamiento de tus adolescentes? Un rotundo si, recuerda que somo seres de repetición, copiamos lo que vemos y a veces mucho mejor, tus adolescentes copiaran tu comportamiento digital y lo magnificaran y lo peor es que esto afectará sus relaciones en el futuro. La buena noticia, puede detenerse contigo hoy.    ¿lograste leer este artículo sin revisar las notificaciones?

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