Iglesia | 01/Sep/15

¿Qué evita que crezcamos en nuestra vida espiritual?

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En nuestra vida espiritual es realmente importante tener un constante crecimiento. Hoy te invitamos a leer esta reflexión acerca del tema que te sera de ayuda, lee un adelanto:

Me enorgullece decir que mi padre y mi madre vencieron su adicción al tabaco e hicieron lo que muchos parecen incapaces de hacer: dejar de fumar. Ellos reconocieron que algo que les gustaba y aceptaban tenía el potencial de dañarles a sí mismos y a quienes más amaban.

Estoy convencido de que muchos de nosotros estamos viviendo en ese mismo tipo de trampa peligrosa con nuestra salud espiritual. Sabemos que sentimos que algo no va del todo bien, que no nos estamos acercando más a Dios y siguiendo a Cristo del modo en que nos gustaría, pero no podemos concretar por qué. Aunque creemos en Dios y queremos agradarle, nos resulta difícil servirle con pasión y coherencia. Queremos avanzar espiritualmente, pero sentimos que corremos contra el viento. Queremos más, sabemos que hay más, pero simplemente parece que no podemos encontrarlo.

¿Por qué tantos cristianos con buenas intenciones dan un paso espiritual hacia delante y después dan dos para atrás? ¿Por qué anhelamos más de Dios en nuestras vidas y a la vez nos sentimos cada vez más lejos de Él? ¿Qué evita que crezcamos en esta relación que decimos que es nuestra principal prioridad?

Aunque muchos factores intervienen a la hora de responder a esas preguntas, finalmente creo que nuestro enemigo espiritual nos ciega con una cortina de humo de distracciones venenosas. Al igual que yo vivía inconsciente del humo que había en mi hogar, muchas personas no son plenamente conscientes de las fuerzas que entorpecen su crecimiento espiritual. Sin darse cuenta del impacto que tienen sobre su fe, aceptan relaciones dañinas, con- sumen medios de comunicación tóxicos, viven con hábitos adictivos, y se mantienen inconscientes de los efectos a largo plazo. Creemos que el modo en que vivimos es perfectamente bueno, normal, inofensivo e incluso positivo. Algunas personas no quieren echar una mirada sincera a su modo de vivir, afirmando: «Lo que uno no ve no le hará daño».

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