Joel Riquet Soto | 21/Ene/13

Metáfora – El cuervo que nos acecha

Te invitamos a leer esta metáfora que nos comparte nuestro colaborador Joel Soto, sobre el cuervo que nos acecha “el pecado”. Escribenos tus comentarios

¿Alguna vez has visto a un cuervo?, son unas aves bastante espeluznantes a primera vista y mucho más cuando entran en acción, puesto que estas aves comen los cuerpos de los animales ya muertos y en descomposición. Pero algo muy interesante de estas aves es que ellas esperan que la presa muera por completo, cuando ven a su presa aún con vida pero herida esperan pacientemente hasta que esta muera lentamente para luego ser devorada.

El pecado hace lo mismo con cada uno de nosotros todos los días, se sienta en una esquina observándonos, esperando pacientemente hasta que su presa (todos nosotros) caigamos por nuestras debilidades, nuestras heridas u otra situación y así estar expuestos.

Por mucho tiempo se ha considerado que una forma eficiente de alejarnos del pecado es, a través de ocupar nuestra mente en actividades, esto garantizaba que nuestra mente estaría ocupada en otros asuntos y no estaría prestando atención a las artimañas del pecado, parecía que funcionaba pero al mismo tiempo abría otra puerta al pecado.

Al tener nuestra mente ocupada en tantas actividades dejamos de vigilar a nuestro enemigo (el pecado) y aunque tú no estés pensando en él,  él si está pensando en ti. Al enfocarnos en el HACER empezamos a dejar en el olvido el SER y es allí donde el pecado empieza a trabajar.

El pecado principalmente no se interesa por nuestro “HACER”, sino, en nuestro “SER”, puesto sabe que al contaminar el ser el hacer vendrá ya contaminado también.

Por estar inmersos en continuas actividades muchos han perdido de vista construir el “SER” por mantener el “Hacer”, lamentablemente hoy por hoy esta idea se ha intensificado a tales magnitudes que hoy se valoriza más a las personas por lo que hacen o tienen que por lo que son.

John Owen en su libro Como hacer morir el pecado en el creyente, dice: “la lucha con el pecado es constante cada día y no podemos perder de vista a nuestro enemigo así como él tampoco lo hace. Debemos ser buenos estrategas, que analicen a su enemigo y sus formas de poder atacarnos, también debemos observar en qué áreas estamos siendo débiles o exponiendo nuestra vida al pecado.”

Uno de los problemas de estar constantemente ocupados en el hacer, es que no tenemos tiempo para pensar en el “Ser” en nuestro yo, en nuestras debilidades, en nuestras fallas, en las puertas que tal vez estamos abriendo sin darnos cuenta.

Tener una vida constante de actividades no garantiza que tus áreas personal, familiar, emocional, espiritual, física u otra no sean influidas por el pecado. Es más, estar muy ocupado en una sola área de nuestra vida termina haciéndonos descuidar las otras, y eso mi querido amigo lector es un grave error que estamos cometiendo.

El cuervo (PECADO), nos espera tranquilamente, el observa cómo vamos y venimos en nuestra vida constante de actividades, pacientemente está a la espera, esperando, esperando y esperado, hasta el momento en que el agotamiento de la vida y las actividades que nos hemos puesto en sima nos van asolando y allí el cuervo se va acercando.

Tomate un tiempo para hacer una pausa a la carrera que estás haciendo,para pensar, para meditar en tu vida, en las áreas que la conforman, busca dentro de ti junto con Dios y obsérvate. ¿Qué estas descuidando? ¿Qué has abandonado? ¿Qué has dejado expuesto? ¿Qué has dejado de cultivar en tu ser?

No busques hacer nada sin antes no empezar a limpiar tu propio ser, no busques ocuparte en continuas actividades, porque ellas no ayudaran mucho o nada a tu ser.

Solo Dios puede cultivar tu ser, solo él puede perfeccionarlo, pero para lograrlo necesita que tú tomes una pausa en tu vida. Un momento para mirarte en el espejo y ver junto con Dios lo que necesita ser reparado y restaurado.

Escrito por | Joel Soto

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