consejos | 30/Oct/13

VITRINAS – Reflexión

Te invitamos a leer esta interesante analogía acerca de las vitrinas de las tiendas y nuestras vidas, escrita por nuestro colaborador Diego Tapia.

Últimamente, y con frecuencia, me he estado dando un par de vueltas en los centros de las ciudades que vivo y es por distintos motivos, pagar unas cuentas, algunos papeleos, filas aburridas u otras cosas de esa línea. La cosa es que si hay una parte que disfruto en estas salidas “formales” es detenerme a mirar las vitrinas de los negocios.

No sé qué tienen de interesante pero últimamente se ha convertido en algo notable y en lo más llamativo entre un lugar a otro. Para mí es como una batalla en donde las tiendas sacan lo mejor que tienen para vender a la vitrina, es gracioso porque cuando hay dos tiendas que venden lo mismo, la vitrina se convierte como en una especie de pelea en vivo y en directo.

La cosa es que hace muy poco estaba buscando una par de zapatillas para jugar, no tenía mucho dinero así que busque en todos los lugares posibles la mejor oferta. Justo en mi búsqueda encontré una vitrina que tenía un cartel enorme que decía que solo por hoy las zapatillas iban a estar a 50% de descuento. “Esta es la mía” pensé de inmediatamente y entré con la gracia y la alegría de haber encontrado el clavo justo para martillar. Observé dentro de la tienda y sí justamente habían grandes descuentos y estaba todo a mi alcance… Me probé el par que quería en mi número y partí a cancelarlo. “Son cincuenta mil pesos” me dijo la cajera. Inmediatamente le alegue por el descuento que tenían en la vitrina para que se hiciera valido. “Lo sentimos, eso era hasta las 12 del día, en la tarde ya no corre la promoción”. Obviamente me sentí estafado y engañado ya que entre con una idea que podía ser real pero me lleve una mala idea.

Con colores ultra fuertes o de otras formas, una tienda ofrece una oferta del 50% en un producto, mientras que la tienda que está al lado por el mismo producto, ofrece un llamativo 2×1. Las tiendas se esfuerzan por tener lo mejor de lo mejor en sus vitrinas con el objetivo único de que uno como persona pueda a entrar a la tienda y ver justamente todo lo que estaba en la vitrina e incluso algo más… A veces es una grata sorpresa, otras veces te llevas una decepción.

¿Cuál es el secreto que esconden finalmente? ¿Luces grandes para que nos observen? ¿Qué cosa realmente ponemos como personas en nuestras vitrinas? Y es que con razón a veces decepcionamos a los demás o incluso nos decepcionamos nosotros mismos. La idea de una vitrina enorme está en la mente de todos. Todos queremos mostrar lo que hay dentro, todos queremos reflejar lo que hay ahí, pero ¿cuánto de eso es efectivamente así? ¿De qué sirve una vitrina llena si adentro no hay productos para vender? ¿Estamos preparados para llenar la vitrina de nuestra vida? 
Debemos aprender a enfatizar las posibilidades de nuestra vida, nuestra propia tienda, pues es en nuestra vida en el que estamos continuamente sumergidos y sometidos. Justamente esta vida nos pertenece, donde quiera que vayamos, la llevamos con nosotros y podemos contar con ella… Es nuestra historia, nuestra verdad. Mientras que el mundo externo, o la vitrina, siempre nos reserva alguna que otra decepción (Como un descuento falso). Si lo que buscamos es nuestro verdadero camino para nuestra vida, debemos saber que podemos encontrar aquello en nosotros mismos. El problema es que muchas veces no nos conocemos, no sabemos todo lo que poseemos, toda la habilidad, todos nuestros tesoros, y nuestro conocimiento sobre la verdad se pierde irremediablemente en cosas superficiales, sin sentido y de vana erudición. Debemos esforzarnos para sentir y utilizar toda nuestra verdad. Es lo que hay dentro de nosotros… ¿De qué sirve una vitrina llena si adentro no hay productos para vender?

 
Quizás nuestras vitrinas estén destruidas en este momento por alguna mala decisión o porque quizás, han robado dentro de ella. Cuando el Señor Jesús se presentó y hablo sobre su propósito aquí en la tierra justamente, en el evangelio de Lucas habla sobre de que Él viene a restaurar las “vitrinas” dañadas a pesar de que estén completamente abajo, a pesar de que no haya nada que arreglar, a pesar de haber mentido, a pesar de haber dañado, a pesar de haber reflejado cosas que realmente no son, a pesar de habernos engañados nosotros mismos.

“Él ha venido para sanar a los quebrantados de corazón; Para pregonar a los cautivos libertad, Y a los ciegos vista; Para poner en libertad a los quebrantados”… Solo nosotros sabemos la historia que llevamos en nuestra vida. Una vida que es así. Una frase dice que todo el mundo en general sabe cómo vivir de verdad, sólo nos falta el cómo. Y quizás todos tengamos una vitrina, pero no sabemos cómo llenarla. Solo el tiempo y su paso, el ritmo del corazón, las decisiones y la voluntad, finalmente serán testigos de la gracia de ver una vitrina que realmente valga la pena.

Escrito por | Diego Tapia

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